Ariel Winter y su mamoplastia de reducción

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Alex Dunphy se toma su futuro muy en serio. Sus notas son excepcionales, se esfuerza por conseguir sus objetivos, y cuida su formación de manera integral, porque aparte de estudiar toca el violonchelo y practica judo. Pero se trata de un personaje de ficción, porque es la hija mediana del matrimonio formado por Claire y Phil Dunphy en la serie Modern Family.

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Claro que Ariel Winter, la actriz que interpreta su papel, no le va a la zaga. Con apenas 18 años ya es una de las caras conocidas de la televisión y cultiva una incipiente carrera como cantante, además de ser una fiel seguidora del equipo de baloncesto de Los Angeles Lakers.

Hace unas semanas su nueva imagen ha dado la vuelta al mundo, al someterse a una reducción mamaria (mamoplastia de reducción). Feliz por poder presentarse en público con su nuevo cuerpo, Ariel se paseó por varios photocalls con unos modelos impresionantes, alguno de ellos con la espalda abierta. Y la presencia de unas llamativas cicatrices en la parte inferior de sus pechos operados fue motivo de comentarios en las redes sociales.

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“La mamoplastia de reducción es un tipo de cirugía de pecho que está creciendo de año en año – y se debe a varios motivos: el aumento de peso generalizado en la población joven, la pérdida del miedo a la cirugía y la aparición de nuevas técnicas que hacen más sencillas y seguras y este tipo de intervenciones”.

Reducirse el pecho puede ser un factor crucial en el equilibrio emocional y la autoestima para muchas jóvenes de todo el mundo. Los problemas con la ropa, la incomodidad al moverse y la presión social hacia las mujeres con mucho pecho hacen que cada vez más chicas se planteen operarse. Y más teniendo en cuenta que hay que sumar los problemas físicos, como el dolor en espalda, cuello y hombros, y las irritaciones en la piel.

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La reducción mamaria está indicada a partir de los 18 años, “pero hay que tener en cuenta que el pecho en la gran mayoría de las mujeres no deja de crecer hasta que tienen entre 20 y 24 años” . La sanidad pública solo se hace cargo si se cumplen unos criterios muy estrictos, con una reducción a partir de 500 gramos por mama y dependiendo del índice de masa corporal.

Hay dos técnicas quirúrgicas que pueden aplicarse en una intervención de reducción de pecho:

“La de la cicatriz vertical, en la que la incisión va desde la areola al surco de la mama, y la de T invertida, que añade una segunda incisión en horizontal en la parte inferior del pecho. Los estudios científicos nos están diciendo que la técnica de la cicatriz vertical es la que está obteniendo mejores resultados a largo plazo, pudiendo aplicarse en casi todos los casos. Por el contrario, la técnica de la T invertida resulta más deformante, y solo se recomienda cuando las mamas son muy voluminosas o si el pezón está más de 10 centímetros por debajo de su posición habitual”.

Con la técnica de la cicatriz vertical las marcas son mucho menores, y si se aplican los cuidados necesarios al término de uno o dos años son muy poco visibles.

Respecto a la mecánica de la intervención, siempre es la misma: Se elimina volumen de la mama a través de la glándula y del tejido grado, que son los que le dan peso, y se elimina el exceso de piel para amoldar el pecho a su nueva estructura.

Una vez eliminado el exceso de tejido, la mama se cierra y se le da un tamaño natural, con su forma cónica y la posición adecuada. En todos los casos hay que elevar el complejo areola pezón, “pero evitando un injerto, como se hacía antes, porque se corre el riesgo de perder sensibilidad y la capacidad de dar el pecho tras una futura maternidad. Por eso mantenemos la unión con la glándula mamaria y elevamos el conjunto ligeramente”, señala el cirujano.

Precisamente la pérdida de sensibilidad y el riesgo de que haya problemas de lactancia son los dos principales problemas de una intervención de este tipo, “con la técnica de la cicatriz vertical el riesgo es bajo, ya que conservamos la enervación y mantenemos la unión del pezón con los conductos galactóforos, que van a la parte superior de la mama y son los que más leche producen”.

El postoperatorio es más cómodo que en otras cirugías de pecho “porque la paciente ha perdido peso en el pecho, lo que hace que se sienta mejor desde el primer día, y no se ha utilizado ninguna prótesis”.

Durante las primeras cuatro semanas se hace preciso usar un sujetador deportivo, pero para un trabajo de oficina se puede estar operativa al 100% en una semana.

“El seguimiento lo hacemos durante el primer mes, hasta que se quitan los puntos, y luego revisiones a los tres, seis y doce meses. A partir de ahí recomendamos una revisión bianual con su ginecólogo o cirujano plástico, y también en caso de embarazo”.

La imagen de las cicatrices de Ariel Winter impactaron a muchos de sus seguidores, y ciertamente son llamativas, quizás porque debido al tamaño de su pecho la operaron con la técnica de la T invertida, pero ella zanjó la polémica:

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“Chicos, hay una razón por las que no tapé mis cicatrices. Son parte de mí y no me avergüenzo en absoluto de ellas”, escribió en su cuenta de Twitter. Y es que la actriz parece tenerlo tan claro como su personaje en la serie de televisión.

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Carmen Sierra
Directora de Clínicas OK!


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